Hoy presentamos un entrenador Alavés que jugó en el barro y con el paso del tiempo paso a los banquillos.
Iñaki Bea comparte en Futbolverdadero su visión sobre el fútbol base, la metodología, el papel del segundo entrenador y el salto a primer entrenador.
Una entrevista sincera, directa y llena de fútbol de verdad ⚽
Has vivido el fútbol desde abajo del todo, incluso fuera del foco mediático… ¿qué te enseñó ese “barro” que hoy aplicas como entrenador?
Creo que también depende mucho de cómo es cada persona, pero venir del barro te enseña a valorar las cosas y a entender lo que cuesta conseguirlas. Cuando no lo has tenido fácil, desarrollas una autoexigencia mayor, porque en el fútbol nadie regala nada.
En mi caso, nunca he pasado por una cantera. He sido muy autodidacta y siempre he intentado aprender de todo y de todos. Como entrenador, eso influye en mi forma de tomar decisiones: no me fijo en el currículum ni en dónde ha jugado un futbolista a la hora de alinear. Intento ver lo que me puede dar en el presente.
Creo en cualquier jugador de la plantilla, sin etiquetar ni clasificar.
Fuiste jugador, segundo entrenador muchos años y ahora primer entrenador. ¿Qué cosas del vestuario solo entiende alguien que ha pasado por todos esos roles?
Hay grandes entrenadores que no han sido futbolistas, eso es una realidad. Pero si me preguntas qué puede aportar haber jugado, te diría que, sobre todo, la empatía.
El haber vivido determinadas jugadas y situaciones te permite entender mejor por lo que pasa el futbolista en cada momento. El fútbol no siempre tiene una explicación clara: el error forma parte del juego y siempre va a estar ahí. Muchas veces tampoco está en nuestras manos dominar ciertas situaciones o encontrar una solución inmediata.
Por eso, más allá de lo táctico, intento comprender al jugador y acompañarle en esos momentos.
Se habla mucho del fútbol base, pero poco se cuenta la verdad… ¿qué se está haciendo bien y qué se está haciendo muy mal hoy en la formación de jugadores?
Por mi parte sería un atrevimiento hablar en profundidad del fútbol formativo, porque no lo he vivido desde dentro. Pero sí tengo la sensación de que el futbolista de hoy llega con unos hábitos y unas demandas que antes no existían tanto: el trabajo preventivo, la alimentación, el análisis… Todo eso ha evolucionado muchísimo.
Al mismo tiempo, creo que se ha perdido en cierta medida el liderazgo y la capacidad de interpretar lo que pide cada momento del juego. Tendemos a automatizar demasiado y a cerrar en exceso el mensaje.
Antes, por ejemplo, en una jugada de estrategia el entrenador podía delegar en un jugador la organización en el campo. Hoy todo está mucho más definido. El problema aparece cuando el contexto cambia. Ahí es donde entran los planes B y la capacidad real de interpretar y decidir.

¿Crees que estamos formando futbolistas… o chicos que dependen demasiado de sistemas, resultados y presión externa?
En cierta medida sí, pero también es verdad que existen diferentes metodologías y que cada club tiene su propia idea de formación.
Para mí, lo más importante es formar jugadores que entiendan el juego en su globalidad y que sean capaces de interpretar diferentes posiciones. El fútbol exige cada vez más versatilidad y capacidad de adaptación, y eso solo se consigue cuando el jugador comprende el porqué de las cosas, no solo el qué tiene que hacer.
Has trabajado muchos años como segundo entrenador con perfiles muy exigentes. ¿Qué hace bueno a un segundo entrenador de verdad?
Depende mucho de lo que demande el primer entrenador. Hay técnicos que delegan más y otros que son más protagonistas.
En mi caso, con Mendilibar, es un entrenador con una idea muy clara y mucha personalidad. Mi función ha sido más la de servir como nexo entre la dirección deportiva y el campo, aportar mi punto de vista táctico y ayudar en aspectos como dónde presionar o dónde están los espacios para hacer daño.
La clave es adaptarse al primero y remar siempre en la misma dirección. Y, sobre todo, saber cuándo y cómo decir las cosas.
¿Dónde está el error más común del segundo entrenador que quiere ser protagonista antes de tiempo?
El papel del asistente es saber estar en su lugar, entender el contexto y remar siempre en la misma dirección que el primer entrenador.
También es importante saber cuándo, cómo y dónde aportar. No se trata de imponer, sino de sumar y complementar.

Dar el salto a primer entrenador no es solo cambiar de silla… ¿qué es lo que más te golpea cuando pasas a ser el responsable total?
Sin ninguna duda, la responsabilidad. Saber que eres el foco de las críticas en un fútbol donde cada vez hay más presión mediática y donde muchas veces las exigencias no se corresponden con las expectativas.
Hoy se habla mucho de “metodología”. En tu día a día, ¿qué significa realmente?
Para mí, la metodología es entrenar en función de cómo quieres jugar. Lo más difícil es hacerlo fácil; muchas veces, menos es más.
Soy partidario de entrenar desde el juego, interviniendo poco pero con una exigencia muy alta. Me gusta generar intensidad y un nivel de estrés competitivo elevado en el entrenamiento. Es algo que he mamado de Mendilibar y con lo que me siento muy identificado.
¿Qué error ves más en entrenadores jóvenes con la metodología?
Sin duda, no adaptarse al contexto. Muchas veces queremos imitar modelos de élite sin tener el perfil de jugador adecuado, o sin que el campo o el rival lo permitan.

Si mañana entras a un vestuario de chavales de 14 años, en un campo de tierra… ¿qué es lo primero que les dirías para que entiendan de verdad qué es el fútbol?
Soy un amante de la segunda jugada. El fútbol no es solo el inicio del juego, sino qué pasa cuando el balón no tiene dueño.
¿Seremos capaces de hacernos con él? Para mí, ahí se generan muchas de las situaciones que determinan un partido.
Para terminar, ¿qué es para ti Futbolverdadero?
Me gusta leer y observar cómo piensan otras personas, porque es una forma constante de seguir aprendiendo.
Doy mucho valor a los espacios donde se habla de fútbol con profundidad, con contenido, sin quedarse en lo superficial. Para mí, ese tipo de conversaciones son las que realmente enriquecen.

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