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#Entrevista: VICTOR CHAMARRO: «El fútbol formativo debe ser un espacio educativo apoyado en una herramienta, que es la competición»

Tiempo de lectura: 7 minutos

Hoy hablamos con un técnico madrileño con experiencia dentro de los banquillos del futbol base, en el que ha entrenado en diferentes categorías.

Hablamos del trabajo, la experiencia en los banquillos de Víctor Chamarro.

¿Quién es Víctor Chamarro?

Víctor es claramente un friki de la enseñanza al que le apasiona el fútbol; es doble titulado en magisterio, lleva trabajando más de 25 años en educación y los últimos años ligado plenamente a ayudar a entrenadores de todo el mundo a que disfruten de su pasión y se sientan realizados mientras hacen crecer a sus jugadores.

Después de 15 años recorriendo casi todas las categorías del fútbol base, ¿cómo recuerdas tus inicios como entrenador y qué te enganchó de este camino?

Empecé por accidente; un día mientras entrenaba como jugador, el presidente se acercó y nos dijo que necesitaban entrenadores para llevar el equipo benjamín del club y mi compañero Rubén y yo nos ofrecimos. Rubén tenía mucha más capacidad que yo, pues tenía mejor comunicación, y yo estuve ayudándole.

Ese año disfrutamos mucho y al año siguiente el club contrató un director de la escuela y nos dio a cada uno un equipo. Empecé llevando prebenjamines, coordinación en diferentes etapas del club y pasé por todas las categorías excepto cadete hasta juvenil Nacional.

Has pasado por muchas etapas formativas, ¿qué diferencias más claras encontraste entre entrenar a los más pequeños y a los casi adultos?

Las diferencias obvias respecto a la edad, madurez de jugadores, su comprensión de conceptos y capacidad de atención en su momento las vas percibiendo como normales. Y lo más importante es que las maneras de aprender de unos y otros son las mismas, sean mayores o pequeños, pues todos somos humanos.

A mí estos cambios de categoría me pillaron en un crecimiento también conceptual en la universidad y trabajando como profesor en colegios, y fui aprendiendo mucho de lo que hacíamos en fútbol y en un ambiente puramente educativo como el colegio, relacionando muchos conceptos que tenían claras similitudes y que no estaba aplicando en ese momento.

Pero lo que más me costó entender es el ambiente de fuera, la presión, los representantes, el estar en descenso y llenarse la grada de entrenadores para ver si te despiden, los intereses que hay cuando estás en divisiones altas. Lo acabas aceptando y aprendes mucho.

Curiosamente no entrenaste en cadete. Viéndolo ahora, ¿crees que esa categoría tiene algo especial dentro del proceso formativo?

Es una categoría que desde fuera la percibo como la mejor etapa para el fútbol. Los jugadores ya son maduros para entender el juego; además, ya tienen fuerza y, si vienen trabajados, puedes disfrutar mucho.

A nivel emocional es una edad que hay que saber llevar; muchos chicos empiezan a tener demasiados focos que les pueden distraer en su vida y tenemos que actuar no solo como entrenadores, sino como gestores de emociones, tal vez más que en otras edades.

Con la perspectiva que te dan tantos años en el campo, ¿qué errores se repiten con más frecuencia en el fútbol base?

El amor al resultado es lo que trae todos los errores, pues provoca prisas y las prisas fomentan todos los demás errores.

El fútbol formativo debe ser un espacio educativo apoyado en una herramienta que es la competición, y hemos llegado a un punto en que es un espacio competitivo sin apenas educación.

Siento también que eso está cambiando. Hay una generación muy buena de entrenadores que quiere organizar los entrenamientos para que sus jugadores aprendan más rápido de manera consistente, quieren trabajar para la mejora de los niños y hay una generación de padres que apuestan por el deporte como herramienta educativa. Parece que están ocultos, pues no hacen ruido, pero están ahí.

¿Cómo ha evolucionado tu forma de entrenar a lo largo de estos 15 años?

Desde siempre me ha gustado tener orden en lo que hago, simplemente porque desde el principio me di cuenta de que había demasiadas cosas imposibles de controlar y que ya de por sí era un caos entrenar a 15-20 jugadores que venían cada uno a entrenar con diferentes problemas.

Así que la parte técnica, lo que era la planificación, el modelo de juego y la estructura de los entrenamientos, siempre la he querido tener muy atada para poder gestionar todas las eventualidades.

Creo que al final eso provoca que puedas estar atento a los detalles, aprender rápido de ellos, anticiparte y prestarle más atención a los jugadores con sus necesidades y eso siempre vuelve en positivo. Ir conociendo cómo avanza la sociedad también es algo determinante, pues ahora, con todos los estímulos que tienen los niños, es más difícil llegar a ellos y tienes que tener más herramientas.

¿En qué momento sientes que tu rol empezó a girar más hacia la formación de entrenadores que hacia dirigir equipos?

Bueno, se dan muchas circunstancias y se puede decir que todas son coincidencias en el momento exacto. Un poco largo de contar, pero voy a ello.

Desciendo, en la última jornada, en una categoría como era Juvenil Nacional y decido que es momento de cambiar de aires; busco equipos y lo que me ofrecen me implicaba empezar desde abajo. Meses antes había nacido mi hija y coordinar horarios empezaba a ser complicado. Así que en ese momento decido no seguir durante al menos un año, hasta que nos pudiésemos organizar bien.

Cuando empecé a entrenar juveniles, siempre tenía una dificultad: quería poner en práctica los conceptos que entrenaba con mi equipo antes del partido de liga, por lo que quería buscar amistosos entre semana, también cuando había una jornada que te tocaba descansar.

Así que imagine que había más entrenadores con ese problema. Decidí crear una aplicación para eso, para que entrenadores pudiesen encontrar rival, y fue un fracaso. No funcionaba, así que la utilicé como un blog en el que escribía cosas de fútbol, daba mi experiencia y me empezaron a contactar entrenadores para ayudarles con cosas puntuales.

Así que por accidente empecé a ayudar a entrenadores con mi experiencia en fútbol y en educación, y los entrenadores empezaron a sentirse más seguros con su trabajo, a dominar conceptos de pedagogía para que sus jugadores aprendiesen más rápido, a aprender a captar la atención de los jugadores y lo que empezó siendo una web para encontrar amistosos acabó siendo una asesoría con más de 250 alumnos.

Cuando trabajas con entrenadores, ¿qué aspectos te preocupan más que entiendan y apliquen en su día a día?

Que acepten el rol de su categoría y que hagan un buen trabajo en esa edad para que los jugadores evolucionen; eso implica planificación del trabajo, saber cómo aprende un niño y estar dispuesto a esforzarse en muchas ocasiones sin ver un resultado de marcador.

Resultado que muchas veces disfrutan otros en unos años y que en gran medida es por el trabajo actual que hacen. Eso es complicado, pues choca con nuestro ego, pero una vez que lo entiendes, es muy muy gratificante.

¿Crees que hoy en día se forma mejor a los entrenadores que a los propios jugadores?

Pienso que van de la mano: a mejores habilidades en los entrenadores, mejoran las capacidades en los jugadores.

Creo que hay mucha información en redes y eso implica confusión a la hora de seguir un método, lo que distancia mucho de cómo aprenden los jugadores, que necesitan cierto orden en un deporte que es desordenado en su origen.

También es verdad que el que encuentra el orden es un entrenador que ayuda mucho a los jugadores y estos evolucionan muy rápido.

Desde tu experiencia, ¿qué debería tener claro un entrenador de fútbol base antes de ponerse delante de un grupo?

Que está en un sector educativo utilizando una herramienta que en este caso es el fútbol. Y que además es la mejor herramienta posible, pues es la más atractiva para los niños, implica movimiento, implica relación con los demás, diversión, valores… lo tiene todo y debemos usarla adecuadamente.

El entrenador debe entender profundamente la responsabilidad que tiene y no darle miedo asumirla con todas sus consecuencias.

¿Qué te gustaría que dijeran de ti los entrenadores a los que has formado dentro de unos años?

Tengo entrenadores que han pasado de entrenar en un equipo con petos fosforitos pues no tenían luz en su club, al mejor club de su ciudad con su primer equipo en primera división, otros que han pasado de entrenar en una extraescolar de un colegio con edades mezcladas a viajar a otra ciudad para entrenar en las divisiones menores de un club profesional o entrenadores que han pasado de dirigir el equipo de amigos del fin de semana, a tener su propia academia de fútbol para adultos y vivir de ello.

Esos casos me hacen ilusión, lógicamente, pero los que más ilusión me hacen, sin ningún tipo de duda, son los que me dicen que se sienten seguros cuando dirigen un entrenamiento, cuando ven que lo del entreno sale el fin de semana, cuando les llegan y les dicen que si han cambiado a los niños porque parecen otro equipo distinto, los que sienten que su trabajo tiene sentido…

Esos, de una u otra manera, ven más reflejado mi trabajo, pues les ayudo a enseñar mejor a sus jugadores y la evolución es más tangible.

Para terminar, desde tu recorrido en el fútbol base y ahora como formador de entrenadores, ¿qué significa para ti el FútbolVerdadero y por qué es necesario darle voz a este tipo de trayectorias?

El FútbolVerdadero es el que va camino de implantarse, no de perderse, pues nunca lo hemos tenido: un fútbol en el que la competición sea usada como herramienta y en el que los valores de respeto estén intrínsecos y no sorprendan a nadie.

Plataformas como FútbolVerdadero son las que permiten llevar a cabo este propósito al que afortunadamente se suma cada vez más gente.


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