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#Opinion: El perfil idóneo para rescatar la dirección deportiva del Sporting

Tiempo de lectura: 4 minutos

El Sporting necesita algo más que cambios puntuales. Necesita una dirección deportiva con criterio, conocimiento del mercado y, sobre todo, una comprensión profunda de lo que significa Mareo y de la realidad del fútbol asturiano.

La cruda realidad del fútbol profesional asturiano ha dejado una conclusión difícil de discutir: el voluntarismo ya no basta.
Los últimos años han demostrado que construir un proyecto deportivo requiere mucho más que acertar con determinados fichajes o confiar en que una plantilla, por talento individual, termine funcionando. El Real Sporting de Gijón necesita una estructura sólida, una planificación coherente y profesionales capaces de tomar decisiones pensando no solo en el presente, sino también en el futuro.

Tras la llegada de Grupo Orlegi, el club se encuentra ante una encrucijada. La alternativa debería ser clara: dejar atrás dinámicas que no han terminado de ofrecer los resultados esperados y apostar decididamente por profesionales cualificados que conozcan el fútbol, el mercado y, especialmente, la realidad del Sporting.

El director deportivo que necesita el Sporting

Para recuperar la competitividad perdida y aspirar con solvencia al ascenso, el Sporting necesita un director deportivo con un perfil muy concreto.

Un profesional joven, dinámico, con mirada internacional y conocimiento profundo tanto del mercado nacional como del exterior. Alguien capaz de detectar oportunidades, trabajar dentro de las limitaciones económicas y construir una plantilla equilibrada sin necesidad de realizar grandes inversiones.

Pero hay algo todavía más importante: debe entender qué club está gestionando.

El Sporting no puede renunciar a su identidad. Y esa identidad pasa inevitablemente por Mareo, por la formación y por una cantera que durante décadas fue una referencia mucho más allá de Asturias.

Mirar hacia casa también es una opción

El fútbol asturiano ha generado profesionales con conocimiento suficiente para asumir responsabilidades de máxima exigencia.
Nombres como Emilio de Dios o Queco Huerta representan ese perfil de profesional formado en nuestro fútbol, con conocimiento de la gestión deportiva y de las particularidades de un mercado que no siempre necesita grandes inversiones para encontrar talento.

No se trata de afirmar que exista un único nombre capaz de solucionar los problemas del Sporting. Se trata de entender que, antes de buscar soluciones constantemente fuera, quizá también haya que mirar hacia dentro.

Un director deportivo adecuado debería reunir, al menos, tres características fundamentales:

Conocimiento del mercado:

Capacidad para detectar futbolistas con rendimiento y potencial antes de que su precio se dispare.

Conocimiento de la cantera y de la identidad del club:

Entender que Mareo no debe ser simplemente un lugar donde se forman jugadores, sino una parte esencial de la estructura deportiva del Sporting.

Criterio de gestión:

Ser capaz de combinar rendimiento deportivo y sostenibilidad económica. Fichar jugadores que ayuden al equipo hoy, pero que también puedan convertirse en activos importantes para el futuro.

Reconstruir desde los cimientos

Como apunta Josu Uribe en su análisis, una plantilla en Segunda División no puede sostenerse sobre la improvisación ni carecer de profundidad.

La categoría exige competitividad, regularidad y capacidad para soportar lesiones, sanciones, bajones de forma y calendarios exigentes.

No basta con tener un buen once. Hace falta construir un bloque amplio, equilibrado y competitivo, con jugadores capaces de mantener el nivel cuando llegan los momentos decisivos de la temporada.

El nuevo responsable de la dirección deportiva tendría, por tanto, una tarea enorme: corregir los desequilibrios de la plantilla, establecer una política de fichajes coherente y recuperar una planificación deportiva que permita al club competir con garantías.

Fichar bien también es gestiona

Durante años se ha repetido una expresión que resume perfectamente lo que debería buscar cualquier club con recursos limitados:

Bueno, bonito y barato. Pero encontrar jugadores así no es cuestión de suerte. Requiere una red de captación, análisis, conocimiento del mercado y capacidad para adelantarse a otros clubes.

El Sporting necesita recuperar esa capacidad para detectar talento antes de que alcance su máximo valor. Y eso afecta tanto al mercado nacional como al internacional.

El objetivo no debería ser fichar mucho. Debería ser fichar mejor. Y, cuando sea posible, hacerlo pensando también en la revalorización futura del futbolista.

Mareo no puede ser un elemento secundario

Si existe un patrimonio deportivo que el Sporting no puede permitirse perder, ese es Mareo. La historia del club demuestra que la cantera puede ser mucho más que una fuente de jugadores para completar una plantilla.

Mareo puede ser un auténtico centro de alto rendimiento, una fábrica de futbolistas y una ventaja competitiva frente a clubes con mayores recursos económicos.

Para conseguirlo hacen falta inversión, metodología, profesionales cualificados y una estructura que permita que el jugador llegue al primer equipo preparado para competir. La cantera no puede ser únicamente un discurso. Tiene que formar parte de la planificación deportiva. Menos discursos y más gestión.

El diagnóstico parece claro.

El Sporting necesita una dirección deportiva profesional, con autonomía, conocimiento del mercado y una idea clara de club.
Grupo Orlegi tiene ante sí una decisión importante: continuar apostando por fórmulas que no han terminado de ofrecer la estabilidad deportiva esperada o dar un golpe de timón y construir una estructura capaz de devolver al Sporting a un lugar acorde con su historia y su potencial.

No se trata únicamente de encontrar al próximo director deportivo. Se trata de definir qué Sporting se quiere construir.

Un club que dependa de los aciertos puntuales de cada mercado o una entidad con una estructura deportiva reconocible, sostenible y capaz de generar talento. Las bases siguen existiendo.

La historia, la afición, Mareo y el talento que produce Asturias continúan ahí.

Ahora solo falta una cosa:

Que quienes toman las decisiones permitan trabajar a quienes realmente saben de fútbol.


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