En esta nueva entrevista de Futbolverdadero conocemos a Fran García, entrenador y analista táctico con titulación UEFA B, cuya trayectoria comenzó en el fútbol base y le ha llevado hasta el fútbol sénior. Hablamos con él sobre formación, táctica, liderazgo y gestión de vestuario.
Pero, sobre todo, conocemos a la persona que hay detrás del entrenador. Fran nos cuenta cómo el fútbol ha sido una parte fundamental de su vida y cómo le ayudó a superar momentos muy difíciles. Una conversación sincera sobre fútbol, pasión, valores y superación.
Para empezar, cuéntanos quién eres. ¿Cómo te presentarías a nuestros lectores y cuál ha sido tu trayectoria dentro del mundo del fútbol?
Mi nombre es Fran García, entrenador y analista táctico con titulación UEFA B y formación en dirección metodológica, además de diferentes formaciones en análisis táctico.
Mi trayectoria comenzó formándome en las categorías inferiores de la escuela de fútbol sala de mi pueblo, Casas de Juan Núñez (Albacete), de la mano de Raimundo Salas y Leticia Tornero.
Posteriormente pasé como segundo entrenador por los juveniles del Valdeganga, un pueblo muy cercano al mío, hasta que di el salto al fútbol sénior con el Alatoz CF, donde milité durante tres años: año y medio como segundo entrenador y el resto como primer entrenador. En esa etapa estuvimos a tan solo tres puntos del ascenso, siendo un pueblo de apenas 500 habitantes.
Actualmente milito en la U.D. Casasimarro, una localidad de Cuenca que actualmente compite en Segunda Autonómica.
Has pasado por el fútbol base y también por el fútbol sénior. ¿Qué diferencias y qué similitudes encuentras entre ambos mundos?
Creo que son dos mundos completamente distintos, pero que tienen que ir de la mano y retroalimentarse el uno al otro. Tanto en el fútbol base como en el sénior son fundamentales la constancia, el día a día y, sobre todo, disfrutar del fútbol y sentirte futbolista.
Las diferencias son obvias. En el fútbol base formas esa iniciación al juego y, en el fútbol sénior, digamos que lo explotas. Para los amantes de la táctica, en el sénior se disfruta mucho más porque puedes desarrollar y explotar mucho esa faceta.
En el fútbol base disfrutas viendo el progreso del futbolista, cómo va mejorando cada vez más.
Después de haber trabajado con jugadores de distintas edades, ¿qué te ha enseñado el fútbol base que todavía aplicas cuando entrenas a un equipo sénior?
Los valores, la constancia y la disciplina. El ser un equipo y una piña, que creo que es verdaderamente la clave del éxito.
Disfrutar cada entrenamiento y cada partido, hacerles sentir protagonistas de lo que están viviendo. Creo que es algo fundamental.
¿Qué significa para ti ser entrenador más allá de preparar entrenamientos, plantear partidos y competir?
Para mí, ser entrenador lo es absolutamente todo. Es mi trabajo, mi desconexión, mi vida.
Da igual dónde esté o qué esté haciendo: siempre está el fútbol presente. Me duermo escuchando podcasts de fútbol, me despierto y lo primero que hago es ponerme con la pizarra, con la tablet o con el ordenador. Mientras como, me pongo vídeos de fútbol.
Estoy los 365 días del año, las 24 horas del día, con el fútbol en mi cabeza.
El fútbol es la vida y así intento transmitirlo en mi día a día.

A lo largo de tu trayectoria, ¿hay algún jugador, equipo o experiencia que haya marcado especialmente tu manera de entender el fútbol?
Te diría muchos. Por ejemplo, en mi infancia, desde que recuerdo, jugaba al fútbol con mis amigos en el campo de tierra de mi pueblo. Había un jugador de mi localidad que empezaba a despuntar, Piojo, y para mí era mi ídolo.
Recuerdo también ver partidos de fútbol con quien entonces era el entrenador de la escuela de fútbol de mi pueblo y vecino mío, Luján. Aprendía muchísimo de él.
Pero, sin lugar a dudas, si me tengo que quedar con alguien, es con Raimundo Salas. Mi mentor en el fútbol, un gran amigo que me hizo ver que el fútbol es la vida.
A día de hoy sigo juntándome con él y teniendo conversaciones interminables y, por supuesto, sigo aprendiendo de él en mi día a día.
El fútbol ha tenido un papel importante en tu vida. ¿En qué momentos sientes que este deporte te ha ayudado personalmente?
Para mí, el fútbol me salvó la vida.Yo tenía una vida que no era digna de admirar y eso conllevó una depresión, pánico, ansiedad e incluso momentos en los que no le veía sentido a la vida ni a vivir.
El fútbol siempre fue el motivo por el que quería luchar, por el que no podía rendirme. Sentía que le debía mucho al fútbol y que no le había pagado como tal. Hasta tal punto que lo llevo tatuado.
A día de hoy, el fútbol me demuestra que tomé la decisión correcta. Como te he dicho y como bien les hago saber a mis jugadores, el fútbol es la vida.
¿Qué te ha enseñado el fútbol sobre las personas, las relaciones y la manera de afrontar los momentos difíciles?
Como la vida misma, Xabi. El fútbol es como la vida misma.Si todo va bien, eres el más grande; si todo va mal, eres el mayor responsable de todo.
Me enseñó que, si hay una crisis, no hay nada acabado y siempre tienes la oportunidad, cada semana, de cambiarlo todo.
Que detrás del futbolista o del entrenador está la persona, y eso es lo más importante.
Lo das todo por un club y, cuando dejas de pertenecer a ese club, ya eres el malo y no valoran todo lo que diste, incluso en muchos momentos de manera gratuita.
Por ello, aunque detrás del futbolista y del entrenador haya una persona, hay que separar siempre lo deportivo de lo personal.
En el fútbol base se habla mucho de formar jugadores, pero también de formar personas. ¿Qué valores consideras imprescindibles transmitir desde un banquillo?
La constancia, la confianza en uno mismo y en tu entorno y, el más importante, el compañerismo y la deportividad. Saber perder, pero, sobre todo, saber ganar.

Cuando das el salto al fútbol sénior, la gestión del vestuario cambia. ¿Qué has aprendido sobre liderazgo y gestión de grupos con los años?
El mirar por el equipo. Cuando ya hablamos de fútbol sénior, hablamos de competir a un alto nivel, de intensidad y de esa batalla interna entre ser titular o suplente.
Es difícil, pero creo que es el reto más importante de un entrenador: tener a los 25 jugadores enchufados y preparados para que, si son cinco minutos los que ingresan al campo, sean cinco minutos en los que mueran por el equipo.
He aprendido que el equipo va mucho más allá de cualquier talento individual, por muy sobrenatural que sea.
¿Cómo afrontas los momentos complicados como entrenador: una mala racha, una derrota dura, conflictos dentro del vestuario o decisiones difíciles?
Es algo que pasa en todos los equipos y tú eres el mayor responsable de que eso no vaya a más. Hay que cortarlo de raíz y, como te he dicho antes, poniendo siempre al equipo y a la piña por delante.
Cada situación es un mundo y cada vestuario es de su padre y de su madre. Hay veces que puedes solucionarlo y todo queda ahí, y otras en las que tienes que tomar una decisión tajante.
Si pudieras hablar con el entrenador que empezaba su camino hace años, ¿qué consejo le darías hoy después de todo lo vivido?
Que no lo deje. Que siga luchando y que siga cumpliendo su sueño. Que siga formándose, equivocándose y disfrutando del camino, que es el único objetivo.
Le quedan muchos baches y muchas batallas que luchar, pero también le quedan muchísimos momentos buenos que vivir y que pesan mucho más que cualquier adversidad. Sigue, Fran. No te rindas.

Después de todo lo que has vivido en el fútbol, ¿qué te sigue motivando para continuar vinculado a este deporte y sentado en un banquillo?
Todo lo que me queda por recorrer en este maravilloso camino del deporte rey. Esto acaba de empezar, Xabi, y no veo techo.
De aquel chico que buscaba rendirse solo queda la resiliencia.
Eso es todo lo que me motiva. Al fútbol le debo la vida.
Para terminar, una pregunta muy de Futbolverdadero: ¿qué significa para ti Futbolverdadero y qué crees que puede aportar al fútbol, especialmente a ese fútbol de base, regional y de personas que muchas veces permanece en un segundo plano?
Las experiencias contadas aquí son brutales y sirven de mucho. Para mí, Futbolverdadero es una revista que sirve como formación para el día a día.
Aquí es donde se ve el fútbol de verdad: el barro, la pasión y la entrega. Te felicito, Xabi, y tienes mi admiración por haber creado una comunidad que, como bien indica su nombre, es el fútbol verdadero.

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