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#Entrevista: JON URIETA: «Para que los jugadores crezcan, es indispensable invertir en formación de entrenadores»

Tiempo de lectura: 9 minutos

Hoy hablamos con un joven entrenador vasco que, a pesar de su juventud, ya lleva el área de metodología del club de Álava y además está entrenando en otro club bizkaino.

Vamos a conocer el trabajo y la experiencia en este ámbito de Jon Urieta.

¿Quién es Jon Urieta?

Jon es un chaval de Amurrio de 25 años, que actualmente está estudiando un Máster en Periodismo Deportivo. Acabé el año pasado la carrera y este año, con alguna dificultad, estoy cursando este máster online que te comento. Soy una persona que nunca ha tenido las cosas claras; me he movido mucho por impulsos, sensaciones o inquietudes y, a la hora de estudiar, tampoco nunca he tenido claro por dónde tirar.

Yo creo que eso se ve reflejado también en el ámbito futbolístico. Las inquietudes que me han ido surgiendo las he ido materializando en cursos como los niveles de entrenador, reuniones con gente que me pudiera aportar… al fin y al cabo reflexionando mucho sobre el tema. Considero que tengo una gran capacidad de reflexión, aunque admito que soy un poco cabezón en ciertas situaciones…

Tu camino como entrenador ha estado muy ligado al fútbol base. ¿Cómo fueron tus inicios y qué te llevó a interesarte por la metodología?

He jugado a fútbol desde que tengo uso de razón; siempre me ha gustado, con lo cual, en el propio club en el que jugaba, me ofrecieron ayudar con los niños y niñas que se inician en la escuela. De esto hace 8 años.

Poco a poco uno va cumpliendo etapas, descubriendo cosas y teniendo aún más inquietudes por entender. De estar con los más peques, pasé a estar 4 años con un grupo de nacidos en 2009 que fue el principal culpable de que tenga las ganas de seguir que tengo hoy en día, de formarme…

Al finalizar esos 4 años, me metí en la dirección deportiva del club escolar del pueblo. Empezamos a descubrir cosas, vía ensayo-error, tratando de implementar una metodología que nunca había existido.

Es un ámbito que considero de vital importancia, ya que lo que se enseña es tan importante como el cómo, con lo que, por decisión propia pero con ayuda del coordinador, fuimos diseñando un plan metodológico que vamos transformando todos los años, con intención de mejorarlo y llegar a completarlo.

Llevas tres años como responsable en Amurrio. ¿Qué objetivos te marcaste al asumir ese rol y cómo ha evolucionado el proyecto desde entonces?

Dado que entré a ciegas, mi objetivo fue darle un sentido a la manera de trabajar del club. Que todos los integrantes fuéramos en la misma dirección, que la tipología de tareas fuera parecida, que se construyera una identidad de club con la que todos estuviéramos de acuerdo y, sobre todo, que todos los entrenadores habláramos de lo mismo, nos comportáramos igual y tuviéramos compromiso con el niño.

Porque el principal objetivo es nutrir al jugador de herramientas, respetando sus tiempos y teniendo en cuenta el significado que tiene para ellos el fútbol.

Cuando entré, la propuesta metodológica iba principalmente dirigida a generar hábitos en los entrenamientos y partidos. Preparación de sesiones e incluso tipologías de tareas… Aun así, el mayor cambio que quise construir fue el de ofrecer a los entrenadores herramientas en cuanto a contenidos para desarrollar las sesiones. Decidimos dividir el año en mesociclos de 1 mes de duración, ofreciendo un contenido por cada mesociclo, con la intención de instruir a los jugadores a entender el juego.

Desde que empezamos hasta hoy, creo que ha habido una evolución en ese aspecto. El primer año, los contenidos se fijaron sin una hoja de ruta, pero hoy, considero que son una propuesta acertada, ya que, en base a la etapa madurativa del jugador (respetando sus fases de crecimiento, y los estímulos con los que son capaces de relacionar), se ha diseñado un plan metodológico que envuelve a toda la estructura.

De cara al futuro, y actualmente también, estamos poniendo énfasis en cómo se transmite el mensaje que queremos que llegue al jugador, tratando de dotar a los entrenadores con recursos para ello. Hacerles reflexionar en las tareas que plantean, dando formaciones y estudiando y ayudándoles en sus intervenciones en sesiones y en partidos.

¿Qué significa para ti trabajar la metodología en un club y por qué crees que es tan importante en el fútbol base?

Yo siento un peso muy grande sobre mis hombros; a su vez, mi compromiso con los niños en ese aspecto es del 100%. El hecho de ver tanta porquería como la que he visto a lo largo de estos 8 años por los campos de futbol base que visito, me ha dado pie a reflexionar y plantearme qué clase de compromiso tenemos la gente adulta con los más pequeños en este deporte que se ha convertido en tan competitivo.

Ya no solo hablo de las propuestas futbolísticas, que también, ya que rara vez se enseña o ayuda a los niños a exponerse y cometer errores que puedan servir de aprendizaje. Hablo de la manera en la que se les dirige, los mensajes que se dan…

Personalmente, me gusta trabajar en un club en el que lo que hace la gente con compromiso por enseñar o educar a esos niños tiene continuidad. No digo que no lo tuviera, pero me quise encargar personalmente de que lo tuviera, de que el club tuviera una hoja de ruta. Porque los niños lo merecen. Son los adultos del mañana; cuanto más hagamos por su educación, mejor futuro les espera a ellos, a nuestros hijos y a la sociedad en general.

Como responsable del Campus Pro del Athletic, ¿qué aprendizajes te llevas de trabajar en un entorno tan exigente y con una identidad tan marcada?

Pues puesto que yo soy Athleticzale, también siento una responsabilidad muy grande con la imagen que le damos a los niños del club. De todas formas, no varía mucho la idea con la que uno afronta este reto con la de ser entrenador de cualquier otro contexto.

El principal peso puede venir por la identidad y el peso del club. Por ello, buscamos ayudar a todos los niños con mensajes que muchas veces no escuchan en sus clubes, mediante reflexiones individualizadas y sin centrarnos en los comportamientos colectivos.

¿Cómo se consigue trasladar una idea metodológica común a entrenadores con perfiles y experiencias tan diferentes?

No es fácil, sobre todo con entrenadores con experiencia, que ya tienen sus hábitos, dinámicas y métodos propios. Lo más importante es hablar con ellos, reflexionar sobre cuál es el propósito de nuestro trabajo. Tratar de hacerles pensar acerca de las decisiones que toman.

Hay que decir que, a nivel club de pueblo, la mayoría de entrenadores son jóvenes que juegan en el club en categorías superiores; con ellos es más fácil entrar y “convencerles”; al fin y al cabo, no tienen experiencias previas que condicionen sus métodos.

Creo que parte de la clave del buen momento y el crecimiento que atraviesa el club es por darle continuidad a ese perfil de entrenadores comprometidos con la formación de los niños.

Desde tu experiencia, ¿qué errores se cometen con más frecuencia en la metodología del fútbol base?

El principal error y el más frecuente creo que es que no exista una metodología. Creo que la inmensa mayoría de clubes no tienen una metodología conjunta; el entrenador que entrena hoy a un equipo no sabe qué se les ha enseñado, de qué se les ha hablado… A su vez, ese mismo entrenador va a trabajar, en la inmensa mayoría de las situaciones, en base al partido anterior o en base al próximo partido.

No me parece mal coger de referencia las demandas que el equipo tenga los días de competición; el problema está cuando esas referencias se convierten en el principal foco de nuestras sesiones. Centrando la progresión de los niños en los resultados que se ven el fin de semana.

De todas formas, no creo que el problema lo tengan los entrenadores; considero que el problema radica en la gente que los instruye, por no hacerlos. Cuando ganas, palmadita y a seguir, y cuando pierdes, problemas… El miedo a perder o el ansia por ganar son el mayor problema.

¿Cómo se equilibra una metodología clara con la libertad del entrenador para adaptarse a su grupo de jugadores?

Generando una propuesta abierta y flexible. Cada entrenador puede entrenar con su estilo, pero sin interferir en la transmisión de valores primero y de conceptos después.

Creo que el entrenador lo único que ha de tener en cuenta a la hora de dirigir a su equipo es la capacidad que esos jugadores tienen para entender o interpretar lo que se les pide y la facilidad para llevar a cabo las situaciones que se plantean.

Creo que en cierta medida el entrenador tiene que molestar a los jugadores con sus decisiones, y me explico: Un jugador que sufre jugando de espaldas tiene que jugar de delantero, tiene que tener vivencias en esa situación; ahí estamos formando.

Por eso creo que el entrenador no tiene que adaptarse a sus jugadores. Considero que tiene que conocerlos y darles lo que necesitan. En el momento en el que trata de adaptarse a ellos, considero que se aleja de la formación buscando el +3 del fin de semana.

Sin ir más lejos, ayer tuve con mi equipo una pequeña reunión para fijar objetivos individuales y un jugador que yo considero de perfil exterior se puso como objetivo “bajar a defender”. Aparte de considerar que es un objetivo extenso y complejo, mi respuesta fue la siguiente: ok, vas a jugar de defensa muchos días.

Se puso rojo; mi objetivo va a ser hacerle ver la necesidad que tiene el defensor de recibir ayudas de los jugadores de líneas más adelantadas. El resultado me da absolutamente igual, y si creo que puedo ayudar al individuo desde ahí, por más que perjudique el juego que pueda haber, adelante.

¿Qué aspectos consideras irrenunciables en la formación de un futbolista más allá de lo puramente técnico-táctico?

Lo primero es que no formamos futbolistas, formamos personas, y nuestro comportamiento, trato y mensajes hacia ellos tienen que ser siempre a favor de la transmisión de valores y ayudarles a ser mejores personas.

Hablando de fútbol, y al hilo de lo que te he comentado anteriormente, tenemos que tratar que el jugador trate de entender el juego, a grandes rasgos al menos, invitarle a que se exponga, a que interprete y a que tome decisiones.

¿Sientes que el fútbol base actual va demasiado rápido y deja poco espacio al proceso?

Sí, sobre todo pienso que no se respetan los tiempos del niño. Pienso que desde pequeños se les pide que se relacionen con muchos estímulos, los cuales no son capaces de reconocer. El fútbol es un deporte complejo, y ya desde el inicio, al niño se le pide que se relacione con su cuerpo, con el balón, con 6 compañeros y con 7 rivales.

Creo que es un contexto sumamente exigente. Me consta que clubes como el Danok Bat trabajan progresivamente en ese aspecto. Partiendo de situaciones de 3 vs. 3 y llegando al fútbol 11 tras pasar por fútbol 5, fútbol 7 y fútbol 9.

Asimismo, considero, como he dicho anteriormente, que el ansia de ganar condiciona todo esto. Esto es lo que condiciona los contenidos que van a tener las sesiones.

Mirando al futuro, ¿qué te gustaría seguir desarrollando o mejorando como formador y responsable de metodología?

Me gustaría seguir ayudando a los pequeños en su evolución y crecimiento personal. Considero que tengo muchas cosas que mejorar y confío en corregirlas y ser capaz de crecer en este contexto. Para que los jugadores crezcan, es indispensable invertir en formación de entrenadores, y todos conocemos que no todos los clubes tienen una situación económica favorable para ello.

Aun y todo, me gustaría que el departamento de metodología de Amurrio evolucionara hacia acaparar aún más categorías de las que recoge. También me gustaría invitar a que los clubes que trabajan con niños le den una vuelta y reflexionen sobre el compromiso que guardan con la formación.

Para terminar, desde tu experiencia en base y metodología, ¿qué representa para ti el FútbolVerdadero y por qué es importante visibilizar este tipo de perfiles dentro del fútbol?

El contexto de FútbolVerdadero es un contexto que me encanta. Los entrenadores, lejos de ser enemigos, somos compañeros de trabajo, con lo que creo que tendríamos que ayudarnos entre nosotros siempre que tengamos ocasión de hacerlo. Compartir inquietudes los unos con los otros y ayudarnos para tomar decisiones y ofrecer puntos de vista diferentes me parece óptimo.


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