Hoy hablamos con un entrenador canario que ha realizado diferentes trabajos no solo en el futbol sino también en otros deportes y que nos va a dar una visión de lo que es trabajar en diferentes áreas.
Hablamos con José Miguel Morin de su trabajo, experiencia y labor en estos campos.
¿Quién eres, José Miguel?
Soy entrenador nacional de fútbol, entrenador superior de baloncesto y abogado en ejercicio. He dedicado mi vida a estudiar, comprender y mejorar los procesos de toma de decisiones. Y si algo me define, es la pasión por observar, por analizar y por entender por qué ocurren las cosas.
Mi vocación va mucho más allá. Me emociona estudiar el juego, descomponerlo, buscar patrones ocultos y anticipar soluciones. Lo que más me apasiona es el análisis táctico, tanto a nivel individual como colectivo, identificar fortalezas, debilidades, detectar comportamientos y convertirlos en ventajas competitivas.
Disfruto enormemente trabajando la táctica, porque ahí está la esencia del juego: en la toma de decisiones.
La mezcla de la técnica individual, la lectura táctica y capacidad mental es lo que me emociona y me reta cada día.
En los últimos años, he encontrado un camino con el análisis táctico externo para equipos semiprofesionales y profesionales, aportando mis análisis con rigor y con total implicación.
¿Cómo fueron tus primeros pasos en el mundo del fútbol y el baloncesto? ¿Qué te motivó a comenzar como entrenador?
Tuve la suerte de jugar en equipos semiprofesionales y entrenar con equipos profesionales, tanto en fútbol como en baloncesto. Fueron años intensos, de mucho aprendizaje, aunque en un contexto muy distinto al actual. Siempre pienso que, si hubiese contado con las estructuras formativas, la tecnología y el conocimiento de hoy, podría haber llegado más lejos como jugador. Pero quizás lo más importante es que, ya entonces, miraba el juego con ojos de entrenador.
Lo que me empujó a entrenar fue algo profundo: una inquietud constante por entender el “por qué” del juego. Me apasionaba analizar, descubrir cómo optimizar el rendimiento, cómo competir mejor, cómo encontrar soluciones donde otros solo ven problemas.Me enamoré de la estrategia y de la táctica.
Además, siempre he creído que formar a un jugador no es solo mejorar su pierna hábil o su tiro exterior, sino ayudarle a pensar mejor en el juego, a leer antes, a decidir con sentido. Esa búsqueda de inteligencia táctica aplicada al rendimiento es lo que me hizo querer ser entrenador.

¿Cuál fue el primer club o institución en la que empezaste a trabajar como entrenador o analista? ¿Qué recuerdas de esa etapa?
Mi primer paso serio como analista de fútbol fue en un equipo de Tercera División en el sur de Tenerife. Allí viví por primera vez cómo una idea táctica, surgida en un análisis frente al ordenador, podía transformarse en un comportamiento real sobre el campo. Fue un descubrimiento tremendo.
Sin embargo, con una profesión exigente como la abogacía y siendo padre, tuve que elegir un camino que me permitiera seguir creciendo sin renunciar a mi pasión por el fútbol. Encontré el equilibrio con el análisis táctico externo, donde puedo aportar al más alto nivel y comprometido al cien por cien.
¿En qué clubes o proyectos deportivos has estado vinculado y qué roles has desempeñado en cada uno?
A lo largo de los años he estado involucrado en proyectos de fútbol en distintos niveles, pero en la última etapa mi rol ha estado muy centrado en el análisis táctico externo para cuerpos técnicos profesionales a través de los entrenadores ayudantes y/o analistas.
He trabajado codo a codo con entrenadores ayudantes y analistas de equipos de primera, segunda división, primera y segunda RFEF. Mi papel ha sido claro: analizar, detectar, proponer y construir soluciones desde fuera, con el máximo rigor y profesionalidad.
No hay nada más enriquecedor que compartir una video reunión con un entrenador o analista de élite y saber que valoran tu mirada, que escuchan tu propuesta táctica y que incluso la aplican en el partido del fin de semana. Esa conexión profesional, ese respeto mutuo, me ha hecho crecer más que cualquier título. Porque ahí es donde uno siente que aporta de verdad.

¿Cuál ha sido el reto profesional más grande al que te has enfrentado y cómo lo superaste?
Uno de los mayores desafíos ha sido tener que convencer con argumentos tácticos, desde la distancia, a entrenadores que están en plena vorágine competitiva. Reunirme por zoom con cuerpos técnicos, proponerles un cambio de emparejamiento, una estructura diferente o una forma de contrarrestar al rival… y que lo apliquen. Eso te obliga a ser muy claro, muy preciso y convincente.
Y cuando luego ves que funciona, que el equipo cambia dinámicas, que el jugador rinde más, que las decisiones que sugeriste han tenido un impacto real… eso es impagable. Ahí entiendes que tus ideas tienen valor, que tu criterio está a la altura y que puedes aportar, incluso sin estar en la banda. Ese es el mayor orgullo profesional que puedo tener.
¿Qué importancia le das a la formación continua y al scouting en tu día a día?
La formación continua no es algo que “esté bien hacer”; es una necesidad vital. Si no evolucionas, el juego te pasa por encima. Leo, veo partidos, escucho a otros entrenadores, comparo metodologías… y sigo aprendiendo cada día. Porque no hay una única verdad táctica, pero sí hay una obligación: estar actualizado.
El scouting, por otro lado, es el puente entre el análisis y la acción. No sólo a nivel colectivo, sino también en el plano individual. Hoy en día, los detalles definen partidos. Una mala decisión defensiva, un gesto técnico mal ejecutado, una lectura mal hecha… ahí se gana o se pierde.
Pero el scouting no es sólo recopilar datos: es saber qué decir y cómo decirlo. El jugador no necesita una clase magistral, necesita ideas claras que le ayuden a decidir mejor en décimas de segundo. Ahí está el verdadero valor del análisis: en su capacidad de transformar el rendimiento desde la comprensión.

¿Qué herramientas o plataformas consideras imprescindibles para el análisis de rivales o la búsqueda de jugadores?
Trabajo habitualmente con herramientas como InStat, Nacsport, Hudl o Wyscout, que son esenciales para tener una visión profunda y fiable de los equipos y jugadores. Gracias a ellas, puedo analizar rendimientos, extraer patrones y construir informes precisos y aplicables.
Nacsport, en particular, es una herramienta con la que me siento muy cómodo por su versatilidad en el video análisis y la personalización de etiquetas. Me permite crear una narrativa visual que después es mucho más fácil de trasladar al cuerpo técnico o al jugador.
Además, considero clave utilizar herramientas como Canva o PowerPoint. Porque no basta con saber mucho: hay que saber comunicarlo. El análisis debe ser visual, claro, profesional. Una buena presentación marca la diferencia entre que una idea se entienda… o se pierda. Por eso, el dato, el vídeo y el diseño visual son hoy una tríada inseparable para cualquier analista.
¿Cómo valoras el camino que has recorrido hasta ahora y qué metas te planteas a futuro en el mundo del deporte?
Valoro mucho lo que he vivido. Porque cada paso que he dado lo he construido con mucho esfuerzo y dedicación. He elegido caminos compatibles con mi vida familiar y profesional, y eso me ha llevado a trabajar desde el análisis con pasión.
También participo en tertulias de fútbol en radio y en televisión, así como en retransmisiones de partidos locales como analista, compartiendo puntos de vista, y eso me mantiene en contacto permanente con el juego y con la actualidad competitiva.
Mi sueño, si las circunstancias me lo permiten, es claro: formar parte del cuerpo técnico, de forma presencial, de un equipo profesional. Creo que tengo la preparación, la experiencia y, sobre todo, la sensibilidad táctica y humana para aportar de verdad. Y si ese momento llega, sin duda alguna, estaré listo.
¿Qué importancia tiene para ti Futbolverdadero?
Para mí, Futbolverdadero es más que una plataforma. Es un espacio que permite hablar de fútbol en profundidad, sin filtros, sin postureo. Donde se respeta el conocimiento y la pasión por el fútbol.
Es una herramienta necesaria para visibilizar el trabajo de quienes están detrás del análisis, la formación y el desarrollo en el mundo del fútbol. Y me parece esencial que den voz no sólo al fútbol de élite, sino también al fútbol formativo, regional y femenino, que merecen el mismo respeto táctico y técnico.
Futbolverdadero es, en definitiva, un punto de encuentro. Y me siento muy orgulloso de poder formar parte de esa comunidad.

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