Hoy hablamos con un joven técnico gaditano que ha trabajado en el banquillo del futbol base en su comunidad, cogiendo la experiencia que dan los banquillos en esta importante etapa.
Hablamos con Javi Sánchez de su trabajo, experiencia y paso por esta etapa tan importante.
¿Quién es Javi Sánchez?
Javi Sánchez es un gaditano al que le apasiona el fútbol y, llegado el momento, me informé para poder ser entrenador y entrenar algún día. No tenía en ese momento más aspiraciones que entrenar en fútbol base, pues es lo que me llamaba la atención: entrenar chavales y formarlos; educarlos con una base estructural que pudiera perdurar en el tiempo.
Tras aprobar, empecé a llamar a la puerta de clubes de mi entorno y empecé en categoría alevín en el CD Lagunense. Estuve hasta el año 2021, cuando lo dejé por cuestiones personales. Además de ser entrenador, me he formado en análisis táctico y scouting, creación de modelos de juego, secretaría técnica, realización de informes de equipos y jugadores, especialista en ABP…
Así que ahora que no estoy entrenando, los fines de semana, intento ir a ver siempre algún partido acompañado con mis apuntes para poder hacer un postanálisis del partido y/o de los equipos, recoger alguna estadística o hacer scouting sobre los jugadores visionados.
¿Qué te hizo quedarte en el fútbol base cuando muchos entrenadores buscan crecer en categorías más altas?
No tuve mayor motivación. Esto es un hobby que ya de por sí te da algunos quebraderos de cabeza con niños de 8, 9, 10, 11 años…, así que imagínate si tienes que bregar con algún equipo juvenil o sénior. Me gusta más formar, y la edad mencionada anteriormente, para mí, es la ideal. No todo es idílico, pero se intenta de alguna manera moldear a los niños que en ese momento te han “tocado” en tu equipo.
Conforme vas subiendo de categoría, la cosa se va poniendo seria en todos los aspectos y te das cuenta de que ya no es un juego de niños, y que otros intereses entran casi sin darte cuenta, además de que se traspasan líneas más a menudo. Me refiero al tema familias, sobre todo, donde cada vez son más protagonistas en los partidos, en los entrenos y creen tener el poder en algunos clubes de cantera.
Lo cual me parece alarmante. Evidentemente, no solo las familias son un obstáculo cuando más avanzamos en las categorías, sino también algunos educadores, y somos los que primero debemos dar ejemplo de puertas para adentro, pero también de puertas para afuera. No digo que en edades cortas no te encuentres con este tipo de problemas, que también, pero a medida que se hacen mayores, esto se acentúa exponencialmente.
¿Recuerdas el primer equipo que entrenaste y qué sensaciones tenías antes de aquel primer entrenamiento?
Fue en el Lagunense, como he comentado anteriormente, y la verdad que preparé un entrenamiento normal para conocernos y hacer dinámicas de grupo. Una primera toma de contacto. Era la primera vez y no sabía cómo iba a salir porque vas a ciegas.
No sabes qué niños asistirán (era verano, principio de pretemporada), el nivel de los niños, no sabes cómo van a interactuar contigo ni qué tan bienvenido serás, siendo su nuevo entrenador, y también piensas en los padres: qué tipo de padres te tocan, si van a ser padres respetuosos con tu trabajo o van a ser padres que pongan objeciones en lo que hagas y decidas en el equipo, siendo sus hijos parte de. Piensas cómo tratarlos, si ser cercano, si tratar de no dar mucha confianza, etc.
Y recuerdo incluso escribir un correo a uno de los profesores que tuve en los cursos de entrenador, dándole la noticia de que me habían fichado y de paso que me diera algunos consejos para ese primer día. Ni por asomo me imaginaba que tras ese día, yo pasase varias temporadas más en el mismo club.

¿Cómo ha cambiado tu forma de entrenar desde tus inicios hasta hoy?
Una de las cosas que he aprendido es que raras veces se puede improvisar. Ni con los niños, pues, a pesar de ser niños, son esponjas que todo lo pillan y de todo se dan cuenta. Con esto me refiero a que intentaba quitar hierro al asunto en el tema entrenos; había veces que lo hacía al voleo, pero eso solo sale bien algunas veces.
Me llevó tiempo tomármelo más en serio, a dominarlo y tras eso, analizaba bien los defectos y virtudes de mi grupo para así, en dos entrenos semanales, intentar pulir lo máximo posible y preparar así el siguiente partido. Además de intentar hacer sesiones que fueran divertidas para ellos, que no todo fuera didáctico, sino que también fuera un juego. Al fin y al cabo es lo que es.
Otro punto importante es el de delegar. Tener siempre a una persona o dos, para mí es importante. Primero, porque van siempre en la misma dirección que tú y la persona o personas que están a tu lado van a opinar aunque tú después tengas la última palabra.
Y porque teniendo a dos personas (como yo tuve en los últimos años) ayuda en especial a confeccionar un microciclo o macrociclo (según lo hayamos planeado), además de llevar bastante el peso de los entrenamientos y las instrucciones del mismo, todo dentro de unos parámetros marcados a principio de temporada.
¿Hay algún jugador o generación que te haya marcado especialmente? ¿Por qué?
Para mí posiblemente la más especial fue la primera etapa. Los dos años en categoría alevín, casi con los mismos jugadores, y ver una mejoría, que aunque leve, fue suficiente para ver una satisfacción en ellos y en los padres.
Hay que poner en contexto aquella situación: entrenador novato, niños que muchos no habían estado en ningún equipo y que su mayor aporte a lo que es competir, es haber jugado en la plazoleta de su barrio con los amigos o en el patio del colegio…
Dicho esto, pues la primera temporada caemos en una liga con 4 o 5 equipos muy potentes a los que un equipo como nosotros, era casi imposible crearles casi ocasiones; es más, raro era que sacásemos algún córner. En los entrenamientos, aquellos ni los entrenábamos. Solo en defensa.
Primer año, en resumen, últimos sin ganar ni un solo partido y aun así, los niños más o menos contentos, los padres también; se había visto una mejoría en la segunda vuelta, niños que habían dado un paso adelante, habían ganado en lucha, en orgullo…
Les molestaba perder, pero fueron comprendiendo que había maneras y maneras, y que sí, se iban cabreados a casa, pero era cuestión de horas el cambio de humor. Y en el segundo año, primera jornada, prácticamente los mismos, y ganamos ese primer partido. Te puedes imaginar cómo sentó aquello tras un año duro: los niños encantados, los padres igual o más que ellos, como si se hubiese ganado un mundial.
Y ese comienzo dio alas. En nuestro grupo seguía habiendo muchos equipos mejores que nosotros, pero ya no nos metían mano como el año anterior y creo que quedaríamos a mitad de tabla o así. El grupo era más equipo, por decirlo de alguna forma.
¿Qué te hace sentir más orgulloso al final de una temporada, independientemente de la clasificación?
A lo que más valor le doy es a que, tras un año, se haya visto una mejoría. Y no hablo en lo individual, que también, pero me da satisfacción que en lo global y gracias a lo trabajado durante todo un año, se pueda ver que los que están jugando en ese momento hayan sido capaces de captar mínimamente lo que se les inculca, y que eso se vea en el terreno.
Ya no hablo de lo técnico o lo táctico, sino de cosas muy básicas de compañerismo, de unión, de ser una familia, una unión en el campo y en comprender que uno solo no puede sin la ayuda del resto del grupo. No vale una anarquía porque sí, pues esto no va de eso. Esto no está hecho para individualistas.

¿Cómo gestionas la motivación y la frustración de los niños cuando las cosas no salen como esperan?
Para mí, en estos casos, como en la vida misma, lo ideal es darle normalidad. Es decir, si a un niño, por lo que sea, no le sale un pase, simplemente porque no es apto para ello, bien por su nivel o por sus capacidades, lo normal y primero es no mandarle nada que tú sepas que ese niño no puede hacer.
Así evitarás episodios futuros en los que el niño incluso pueda tener desgana a venir a entrenar porque no se lo pasa bien y porque su entrenador le hace ver lo “malo” que es y que no sirve para jugar. Lo mejor es saber lo que uno tiene y hasta dónde puede llegar con eso que tiene. Y de si, en una liga federada, puede competir o simplemente ir a “jugar”, que creo son conceptos distintos.
En el caso contrario, en las motivaciones, en mi caso hemos premiado sobre todo el tema académico: a un niño, por ejemplo, esa semana había aprobado un examen, y para el partido de ese sábado se le daba el brazalete de capitán, que es algo a lo que ellos le dan valor, o vemos que normalmente ha venido siendo suplente; pues ese día le damos la titularidad.
También creo que es ideal el compromiso, la asistencia a los entrenos, el comportamiento en general entre ellos y con nosotros los entrenadores. Les damos ciertas responsabilidades que nosotros sabemos que ellos las toman con especial agrado y hace que se sientan importantes. Incluso si tienes en el equipo ya hablado quién saca las ABP y quién es el encargado en los penaltis, pues a ese niño en cuestión se le manda tirar el penalti que se nos ha señalado, aunque no sea de los encargados.
Como eso hay mil ejemplos que ayudan a que el niño se vea involucrado y tú como educador lo refuerces de manera positiva incluso aunque falle. Y ojo, que esto es lo más lógico y seguro que pase: que falle y que lo haga mal, pero ¿y qué tiene de malo? ¿Acaso yo no he fallado como entrenador? Más que ellos, seguro, en algún planteamiento, en alguna convocatoria igual me he dejado de ir y dejado fuera a quien no debía, o alguien ha jugado más minutos que otro cuando no tuvo que ser así; en fin, seguro que como entrenador habré cometido decenas.
¿Qué papel juegan el error y la paciencia en tu metodología de trabajo?
El error es algo que no podemos obviar y que no podemos controlar. Está ahí y el error aparece desde la confección de un simple ejercicio, la preparación de un entreno o de un partido. Y como dije anteriormente, hay que darle normalidad al error. Fallan jugadores y entrenadores profesionales que ganan mucho dinero; creo que no pasa nada por el fallo de unos niños o por los nuestros propios. El error es educativo.
Hay veces que las cosas no salen como queremos. Basta con que algo falle en el entrenamiento o que falte algún niño y se caiga todo lo que preparaste simplemente por eso. Te has currado una supersesión en la que vas a trabajar X y resulta que tu portero no viene, o tu delantero está enfermo o, para el partido tal, resulta que un padre que llevaba a no sé quién no puede o se le ha averiado el coche…
Todo eso te concierne a ti como entrenador y son episodios que se dan y hay veces que te echan abajo tu manera de trabajar, a pesar de tenerlo todo presumiblemente controlado, pero te das cuenta de que no es así.
Hay que entender que en esas edades los horarios son los que son; hay muchos niños que, aparte del fútbol, tienen otras actividades por las tardes, niños que tienen a sus padres separados y a veces, para llevarlos a los entrenos y/o partidos, ni ellos se ponen de acuerdo y es tu trabajo el que se ve afectado… Un sinfín de situaciones que tienes que saber que pueden ocurrirte a lo largo de toda una temporada.
¿Crees que hoy en día se exige demasiado a los entrenadores y jugadores en edades tempranas?
Bueno, yo creo que el nivel de exigencia depende, en el caso de los niños, primero de sus familias. Ya después, según el club en que estén y según las cualidades de ese niño. Pero a edades muy tempranas, creo que el nivel de exigencia hay que bajarlo. A ciertas edades, un padre y un educador, de lo único que deben preocuparse es de que el niño juegue y disfrute.
Ya después puedo entender que en cadetes, juveniles… pues hay un mayor nivel, pero hay que dejar claro dónde se está, pues no es lo mismo que estés jugando con 17 años en un club de barrio que en un club como el Villarreal, por ejemplo. Y que aun así, nadie te asegura nada. Puedes ser muy bueno ahora en el presente, pero el factor suerte también influye y muy poquitos llegan para comer de esto.
En el caso de entrenadores, si tú eres un entrenador de fútbol base y quien te ficha es un club de fútbol base, me da igual el que sea; entiendo que tu labor como técnico en la base es formar y no puede haber mayor exigencia que esa. Si verdaderamente te fichan para otros objetivos, entonces no eres formador y debieran de subirte categoría y caché.

¿Qué es lo más importante que intentas que aprendan tus jugadores antes que cualquier concepto táctico?
Concepto familia, concepto compromiso, el que sepan y tengan claro que esto es un deporte de EQUIPO y en el que todos tienen las mismas oportunidades. Que se viene a jugar, a pasarlo bien y también a aprender. E inculcarles, más que enseñarles, a que lo intenten aunque fallen.
Y que si no sale, no pasa nada. Aquí nadie es Maradona, ni nosotros tampoco somos ningún Luis Aragonés ni Guardiola. De ser así estaríamos en otro lugar.
Cuando un jugador deja el fútbol, ¿qué te gustaría que se llevara de su etapa contigo como entrenador?
Bueno, si ese jugador dejase el fútbol, espero que sea por motivos personales o profesionales, más que por desgana o alguna lesión.
Yo me conformaría con que un jugador tuviera una imagen de mí del trato directo hacia él y que mi único cometido fuera el respeto, con la intención de ayudarle a disfrutar y aprender.
Que ese chico no aprendiese nada conmigo a nivel táctico o futbolístico tampoco es algo que me cuestione porque creo que seguro puedo aportarles algo de más valor para lo que pueda depararle la vida.
Para cerrar, ¿qué representa para ti FútbolVerdadero y por qué crees que es necesario dar visibilidad al fútbol base y a sus protagonistas?
Bueno, yo ya llevo unos meses en ese grupo de “guasap” y es muy útil un espacio donde cada uno podamos contar nuestras anécdotas, así como consultar o dar consejo, compartir opiniones, sesiones de entrenamiento, dar visibilidad a nuestros equipos, así como a nosotros mismos como entrenadores, analistas, preparadores, etc. Creo que todo el mundo tiene cabida, ya esté o no en activo en el mundo del fútbol.
Y el fútbol base es la esencia de todo. Su nombre lo dice: la base de la que todo fluye y que, sin esta base, la mayoría de jugadores que juegan, ya sean en la élite o no, tuvieron un principio para llegar a donde están.
Muchas gracias por contar conmigo para esta entrevista, Xabi. Un saludo.

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