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Entrevista: ENTRENADORES DE FUTBOLVERDADADERO: JUANVI LÓPEZ

Tiempo de lectura: 5 minutos

Hoy nos metemos en la mente del entrenador, esa figura que vive entre la pasión y la planificación, entre el barro y la pizarra.

En Futbolverdadero queremos conocer cómo piensa, cómo siente y cómo lidera cada técnico que deja su huella en el día a día del fútbol. Hoy nos acompaña Juanvi López.

En un contexto donde el resultado domina gran parte del discurso futbolístico, ¿cómo equilibras la exigencia competitiva con la necesidad de formar, acompañar y proteger al jugador —especialmente en etapas base— sin traicionar tu propia identidad como técnico?

Es complicado aunar el camino de la formación y la exigencia del resultado en el fútbol base; la presión a la que los clubes (y familias) someten a entrenadores y jugadores para obtener resultados y, en consecuencia, poder captar a los mejores jugadores de las zonas cercanas es enorme. Además, las familias, erróneamente, quieren que sus hijos e hijas estén en equipos ganadores y en las categorías más altas como síntoma de prestigio.

Yo personalmente llevo muchos años ya, concretamente 13 temporadas si no contamos la categoría Juvenil División de Honor como fútbol base, sin entrenar niños o niñas, precisamente por no estar de acuerdo con los planteamientos que suelen presentar los clubes y las familias en ese sentido.

Soy de los que piensa que se debe priorizar la formación y la satisfacción por practicar deporte, para crear hábitos saludables, por encima de cualquier otra cosa en edades tempranas, incluyendo, por supuesto, priorizarlo por encima del resultado.

¿Cómo se construye y se sostiene una filosofía de juego propia cuando las condiciones materiales, los recursos humanos o incluso las exigencias del club no siempre la favorecen?

Yo soy de los que piensa más en identidad de equipo que en filosofía de juego, generalmente. En cada club te debes adaptar al contexto en cuanto a objetivos, plantilla, recursos materiales y humanos, consiguiendo establecer una identidad visible tanto en tu grupo de trabajo como en los jugadores.

Hábitos y conceptos dentro y fuera del campo que se plasmarán después en la competición y en el día a día y que, con el respaldo del club para llevarlos a cabo, respetando los procesos propios del aprendizaje y asentamiento de estos nuevos conceptos, normalmente suelen garantizar el éxito general del proyecto.

El entrenador actual debe ser estratega, psicólogo, pedagogo y gestor. ¿En qué momento y de qué manera decides cuál de esos roles debe prevalecer, y cómo evitas que uno anule a los demás?

Es lo más complicado de gestionar, sin duda. La lucha de egos y los intereses individuales en los vestuarios son una trituradora de grupos y proyectos. Creo que en un vestuario sano, es mucho más fácil establecer y desarrollar las facetas que mencionas, por lo que yo, en mi caso, si tengo responsabilidad en cuanto a la confección de la plantilla, siempre priorizo a ese jugador sano, responsable y con sentimiento de pertenencia, por encima de incluso factores técnicos y tácticos.

Con todo, la prioridad siempre es tener en cuenta que se trabaja con personas y hay que intentar, siempre que el club lo permita, ser justo con todos en la misma medida, lo que conlleva que a veces unos jugarán más y otros menos siempre, pero teniendo claro que las acciones tienen consecuencias, tanto positivas como negativas, y que además, se miden con la misma vara en el caso de los integrantes del equipo al completo.

En el fútbol base se habla de proceso, y en el senior, de resultado inmediato. ¿Cómo se gestiona emocionalmente esa dualidad cuando un proceso de trabajo profundo no siempre se traduce en victorias visibles?

Leía a Bielsa hace poco un comentario que me gustó mucho: “La victoria casi siempre justifica todo, pero no conlleva que se estén haciendo bien las cosas”. En el mundo del fútbol no existe el futuro; se trabaja en el hoy como muy tarde, lo que entorpece a medio y largo plazo cualquier proyecto que se esté desarrollando.

Incluso a nivel de neurociencia, rama en la que siempre que puedo sigo formándome, se habla de plazos en los procesos de asentamiento de cualquier nuevo concepto deportivo. Es casi imposible no plantear la semana pensando solamente en la victoria, por encima de aspectos que sabemos como entrenadores que podrían a la larga ser más válidos, pero que no hay tiempo de trabajar.

Vivimos del resultado y de las decisiones que toman los de arriba, muchas veces condicionadas por aspectos que escapan al propio trabajo del entrenador como tal.

¿De qué manera te retroalimenta el jugador —ya sea un niño de 12 años o un veterano de 35— en tu propia evolución como entrenador? ¿Qué has aprendido tú del vestuario que nunca se enseña en los cursos de formación?

En casi todos los ámbitos, la práctica es totalmente distinta a la teoría; nada te prepara para la mayoría de las situaciones que vas a vivir en el césped y el vestuario. Como entrenador, ese día a día me ha hecho crecer mucho en diferentes ámbitos; creo que la paciencia es algo clave en nuestro trabajo, así como la gestión emocional.

Hay momentos en que estás asustado, nervioso, impaciente por cualquier cuestión, y es algo que nunca debe llegar ni a jugadores ni a cuerpo técnico. Al entrenador nadie le pregunta cómo está, ni en las victorias ni en las derrotas.

A nivel táctico he aprendido, por supuesto, mucho de muchos de los jugadores con los que he podido trabajar, así como del resto de miembros del cuerpo técnico con los que he disfrutado cada experiencia. Hay que saber diferenciar y, para mí, es muy importante, del jugador con el que se debaten aspectos tácticos y sus planteamientos son para el bien común, del jugador que lo hace egoístamente, que también los hay.

¿Qué papel juega el contexto —la tierra, el barrio, el club, la historia local— en la forma de entender el juego y en la identidad futbolística que intentas transmitir?

Para mí como entrenador es clave. Diría que la experiencias más intensas que he vivido como entrenador han estado totalmente condicionadas por aspectos emocionales como son esa identidad de club de la que me preguntas.

 Experiencias como la que viví en el CAP Ciudad de Murcia, con esa afición siempre presente y sumando, que ama a su equipo y lo respalda en cualquier sitio, son complicadas de vivir. La experiencia en el Muleño CF, el equipo del pueblo donde nací, la vives con un sentimiento de responsabilidad enorme por todo lo que conlleva; incluso en la Unión Molinense, el equipo de la ciudad donde vivo y de donde son mi mujer y mi hijo, todo se vive diferente (por supuesto, se trabaja igual de profesional en todos lados) a una experiencia más lejana.

En una era donde los datos, la tecnología y la inmediatez marcan tendencia, ¿cómo imaginas el futuro del entrenador que aún cree en el ojo humano, la intuición y el vínculo personal con el jugador?

Nunca, y es algo que tengo clarísimo, ningún dato ni tecnología va a poder sustituir el trato personal entre técnicos y jugadores, y si alguna vez eso pasa, el fútbol estará perdido. En el mundo de la inmediatez, la intuición del entrenador y todo lo que rodea al vestuario y lo que se desarrolla en él, es lo que mantiene vivo este deporte y lo que nos engancha tanto, es puramente emocional y psicológico.


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